domingo, 12 de febrero de 2017

-"Truco" -"El envido está primero"

Había escuchado que el que no arriesga, no gana. También escuché que uno tiene que jugar para ganar; pero me detuve un minuto a pensar y me di cuenta que si no juego, no pierdo y que ganar no lo es todo. No, por lo menos, para mí. 
Mi vida, como el truco, es un juego de mentiras. Mentiras que creo. Mentiras que leo en los ojos de mi adversario. Mentiras que al escucharlas parecen reales y al reflexionarlas, no tanto.
Estúpida, siempre la misma estúpida que confía... Confía en su compañero que canta falta envido con 31. Estúpida, siempre la misma estúpida que cree que con el falso puede ganar, pero no... El ancho falso es una mentira tan grande como todas las que la estúpida cree cuando juega.
Y acá estamos otra vez, vos y yo, ya no somos cuatro, tampoco un truco gallo y sigo jugando con el uno de basto, el siete de oro y una sota*, que ni siquiera tiene la decencia de ser del mismo palo. "Nacidos para segundar" es lo único que puedo pensar.
Jugando para perder... Ya no sé si me divierte el juego y por eso llego otra vez a la conclusión de que el que no juega, no pierde. El que no juega no se cree las mentiras del otro. El que no juega no gana, pero tampoco se expone y ese es un buen lugar o, por lo menos, por ahora, lo es para mí.


*en mi opinión, esta palabra quedaría más linda con Z... Pero si la RAE dice que va con S, agacho la cabeza y me quedo con las ganas.

lunes, 6 de febrero de 2017

Creo, firmemente, que desde que sufrimos la primera pérdida en nuestras vidas, accionamos la primera dosis de anestesia. Un corazón roto duele de una manera que, estoy segura, muchos conocen. Recuerdo ese instante en el que se rompió el mío. Recuerdo las palabras exactas que pasaron por mi mente, la sensación; recuerdo absolutamente todo. Considero que cada día que uno sobrevive a partir de determinada pérdida, uno vive bajo anestesia, pero hay días en los que, simplemente, esa dosis no está.
"Recordad que el amor se graba en los corazones de todos aquellos que lo viven, pero, también, queda inmortalizado en el papel de aquellos cuyo corazón no es lo suficientemente fuerte para registrarlo."

Recuperé esta frase que escribí hace un par de años (25 de Octubre de 2013). Hoy me pregunto si escribo porque mi corazón no es fuerte. Si escribo porque mi corazón no puede lidiar con el amor o con la vida en general.
Me persigue la agonía de no poder enamorarme, de no permitirme caer en las trampas de cualquier mortal. Me sofoca, me atrapa, me envuelve, me satura, me cansa. Me persigue la agonía de no poder comenzar ni darle fin a las historias de no-amor que me sofocan, me envuelven, me saturan y me cansan.
No puedo. No entiendo. No me la juego. No vivo. Quizás sea eso.



Un poco más de vida, por favor.

domingo, 17 de abril de 2016

Alejo a cada persona que quiere hacerme bien. ¿En qué momento mis neuronas dejaron de hacer sinapsis y empezó a funcionar todo mal? Dios, qué broca!

domingo, 3 de abril de 2016

El pibe lindo

Mil años desde la última vez que me permití expresarme. Ya no podía seguir así.


Él es el chico lindo, pero no creo que por eso debamos arrodillarnos. Momento, esto no quedando bien. Vamos otra vez.
Él es el chico lindo, pero no creo que por eso debamos ser tan evidentes con lo que sentimos. Que sea lindo no le da poder... O sí. Bueno, sí. Captura mí atención como no lo hace nadie. Si lo pusieran al lado de mis profesores de la facultad, sería la chica 10. Si lo ves, no hay forma de prestarle atención a algo más.
Por todo esto, entiendo a la señorita que no deja de autohumillarse con él. Yo lo haría, señores. Menos mal que no lo veo seguido, si no me ganaría un Oscar a la "piba más patetica". Anyway... Lo que quería decir es que esta muchacha no para de hacerse ver y como se dice ahora, solo puedo decirle 'vamo a calmarno'. El pibito no te va a dar bola, ni a vos, ni a mí, ni a nadie. Esa es la gracia de ser "el pibe lindo".

domingo, 11 de octubre de 2015

Me dicen que no tengo nada que entender, que no tiene sentido encontrarle la respuesta a las cosas. Me dicen que la culpable soy yo, que mi frialdad aleja todo lo que me rodea. 
No saben lo que duele no entender, lo difícil que es vivir sin respuestas. No saben que me siento alejada, que mi frialdad no es más que autoprotección.
Cuando empezó todo, sabía cómo iban a ser las cosas, pero la carne es débil. Mi mente es débil y creyó en las promesas y sonrisas falsas. Y así es como estoy otra vez sentada frente a la computadora escribiendo esto, como si así pudiera lograr que se solucionen las cosas, como si alguien leyera esto.
Mi vida es un "yo me lo dije" constante.

lunes, 6 de julio de 2015

Recuerdo el momento en el que lo conocí. Era un tren del que nunca me iba a querer bajar. El amor es así... Momento. Dije... AMOR? No, no, no. Mejor empiezo otra vez.
Lo vi, me vio, nos vimos. Recuerdo exactamente el color de sus ojos en ese momento, su pelo completamente peinado, su camisa, su pantalón, su sonrisa, su todo. Me acuerdo de exactamente todo. Supe en ese preciso momento que él iba a ser ese tren del que nunca me iba a querer bajar. Era perfecto, el chico ideal, mi tipo. O eso creí hasta que habló. Y cuando lo hizo, no me decepcionó, al contrario, me sorprendió. ¿Cómo algo tan distinto puede gustarle tanto a alguien? ¿Cómo el miedo puede ser tan apasionante? ¿Cómo terminar eso que nunca empieza pero que está ahí todo el tiempo? No sé alejarme, no sé acercarme, pero es incontrolable la necesidad. No entiendo cómo puede faltar algo que nunca tuve, pero, definitivamente, me falta.