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miércoles, 10 de enero de 2018

Y, un día, te das cuenta de que esa persona es la correcta.
Te das cuenta cuando no solo querés pasar con ella todas tus alegrías, sino también todas tus tristezas.
Te das cuenta cuando querés que sea ese aplauso festejándote y ese abrazo en el que esconderte.
Te das cuenta cuando en las palabras se dicen todo y en los silencios también.
Te das cuenta, simplemente, te das cuenta de que esa persona es la correcta.

lunes, 12 de junio de 2017

Y se acabó mi inspiración porque vuelvo a ser la tonta, la primera. Yo me pregunto "por qué ". Me pregunto qué será lo que no tengo que te falta; qué te hace de mí buscar más allá. Me lo pregunto una y otra vez, pero no tengo respuesta.
Vuelvo a ser la tonta, la primera. Y sí, lo sé. No soy perfecta, menos linda y mucho menos lo que alguien puede querer, pero sé que es lo que quiero y lo que no. Sé que quiero ser la única, sé que puedo cumplir EL rol.
No sé por qué me pasa, por qué no puedo soltar, por qué no puedo lograr darme el lugar que tengo: la primera. Y se me rompe otra vez el corazón en mil pedazos buscando una razón para creerte a vos. Creerte lo que me lastima, porque si algo no hacemos es mentir. La verdad adelante aunque duela. La verdad contra mí y sin anestesia.

martes, 21 de marzo de 2017

Confusión en todo el lugar. Esa era la lógica del local. Miradas necesitadas, personas espectantes. Todo era movimiento, todo menos yo observándote romper mi corazon y mi confianza. Una sonrisa, un gesto y yo con una explicación que reclamar. Explicación que se llenó de dolor, vacía de palabras.
Un movimiento rápido. Contacto. Piel con piel y después el suelo. Buen recibimiento para todas mis creencias. Buen recibimiento para una futura indulgencia. Y hoy seguimos intentando juntar los añicos de mi seguridad, uno a uno, como si hubiera solución. Hoy seguimos con la reacción a flor de piel, con la respuesta que nunca di, con el miedo de seguir, con el miedo de escapar y no poderme encontrar.
Confusión en todo el lugar. Esa era la lógica ante una contienda con un solo luchador. Miradas calladas, personas abiertas de par en par. Todo era quietud, todo menos yo alejándome de la próxima destrucción. Una sonrisa, un gesto y yo con la aceptación de esa situación. Situación que se gestó en todo el tiempo que pasó hasta hoy.

jueves, 16 de marzo de 2017

Su boca dibujó en mi espalda las alas que me faltaban para ser libre. Ser libre de él.

viernes, 10 de marzo de 2017

Entendí las reglas del juego en la primera mirada de amor no correspondida. Aprendí la univocidad de mis sentimientos y la inconsistencia de los tuyos. Sometí mis creencias a cuestionamientos intelectuales por tu respuesta carente de aceptación. Creí verdad cada palabra vacía de las noches de adrenalina. Viví cada despedida como la última, como lo que es: un adiós sin promesa de hasta luego, un "mañana hablamos" sin contacto. Acepté tu oferta en una puja de precios que no puedo ni quiero pagar. Me convertí en el "peor es nada" de tus noches derrotadas.
Y sí, todavía duele el orgullo, todavía duele tu voz, todavía duele.

lunes, 6 de marzo de 2017

¿Por qué buscamos el par de la media? ¿Por qué le ponemos dos hielos a la coca? ¿Por qué partimos la naranja en dos? ¿Por qué el sendero se bifurca? ¿Por qué los animales subieron de a dos? ¿Por qué si pienso en "otro conmigo" pienso en vos? ¿Por qué no podemos usar solo una media? ¿Por qué un solo hielo parece no bastar? ¿Por qué no comemos la naranja entera sin divisiones o por qué no la partimos en tres? ¿Por qué el Cervantes del 79 no trifurcó el camino? ¿Por qué el diluvio nos unió? ¿Por qué no puedo pensar en mí si no es con vos?
Dos. Siempre dos. No usamos una "entera" en los pies. Bebemos un whisky on the rockS. Exprimimos el jugo de la media naranja. El camino a recorrer solo es uno, pero con la incertidumbre de "el otro era mejor"... y así con todo. Podría seguir explicando hasta el infinito, pero en el infinito no termina en dos, entonces no tiene sentido.
Dos. Dos o nada. Dos es todo. Y acá estoy sola. Acá soy nada.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Estamos dañados, corrompidos hasta el último milímetro de piel, hasta la última gota de sangre. Rotos sin parches que coser. Rotos con cicatrices infinitamente frescas. 
¿Qué nos duele? El corazón. ¿Cómo? Como duele el vacío. Es un dolor ahogado, una incomprensión absoluta, un "por qué a mí", una lágrima que esconder, un juego de ajedrez con un jaque mate por no ver. ¿Por qué? Porque fuimos débiles, porque no paramos el impulso, porque nos enamoramos de la mentira, porque "tener algo" es mejor que la incertidumbre. Por cobardes, por no creernos capaces de estar bien. Por ilusos, por no ver detrás de las máscaras. Por tibios, por jugar a lo seguro. Por miedo.
Y no me digan que no. La historia se repite una y otra vez. Estamos destinados a lo mismo por siempre, porque ya estamos dañados, rotos. Solo nos queda el miedo que nos sirve para alejarnos de lo que vivimos (pasado) y para alejarnos de lo que vivimos (presente)... Para aislarnos.
Diganme fría, tibia, inmadura, lo que quieran, pero no me van a poder decir otra vez que me rompieron el corazón, porque lo que está roto nunca vuelve a arreglarse; por lo menos, nunca será lo que fue alguna vez.

lunes, 27 de febrero de 2017

Cuando escuché la frase "hasta Lucifer fue un ángel alguna vez" entendí por qué me costaba tanto alejarme de vos, por qué tengo la necesidad constante de arreglar lo que está roto. Y no sé si me gusta lo malo, porque en algún momento fue bueno o si me gusta lo malo, porque me da algo en que pensar. 
La palabra justa, la acción corrompida y ya estoy de rodillas. No puedo luchar contra el infierno, siempre me pareció más atractivo que el cielo... Por eso me gusta tanto esto.

lunes, 20 de febrero de 2017

El ruido de afuera no se calla y buscás canciones sin letra para cantar en silencio. El ruido te molesta, pero las palabras no se callan. Las palabras te persiguen y te hacen marchitar. Te hablan y te hablan aunque vos no escuches nada, aunque lo que te digan te corte la piel como el invierno de ayer, aunque lo que te digan no hacés.
Seguís con tu melodía silenciosa, con tu melodía melancólica de los lunes por la tarde, resignando la vida en libertad y atándote a la vida de rutina; pero estas canciones sin letra pueden más, te dan aquello que te falta. Te dan el silencio en el sonido, el silencio en el grito, el silencio en el ruido. Te dan vida en la muerte. Te dan ganas de gritar lo que le falta decir... Lo que a vos te falta. Y por eso gritás. Gritás acá. Gritás en un papel que nunca nadie va a leer.

domingo, 12 de febrero de 2017

-"Truco" -"El envido está primero"

Había escuchado que el que no arriesga, no gana. También escuché que uno tiene que jugar para ganar; pero me detuve un minuto a pensar y me di cuenta que si no juego, no pierdo y que ganar no lo es todo. No, por lo menos, para mí. 
Mi vida, como el truco, es un juego de mentiras. Mentiras que creo. Mentiras que leo en los ojos de mi adversario. Mentiras que al escucharlas parecen reales y al reflexionarlas, no tanto.
Estúpida, siempre la misma estúpida que confía... Confía en su compañero que canta falta envido con 31. Estúpida, siempre la misma estúpida que cree que con el falso puede ganar, pero no... El ancho falso es una mentira tan grande como todas las que la estúpida cree cuando juega.
Y acá estamos otra vez, vos y yo, ya no somos cuatro, tampoco un truco gallo y sigo jugando con el uno de basto, el siete de oro y una sota*, que ni siquiera tiene la decencia de ser del mismo palo. "Nacidos para segundar" es lo único que puedo pensar.
Jugando para perder... Ya no sé si me divierte el juego y por eso llego otra vez a la conclusión de que el que no juega, no pierde. El que no juega no se cree las mentiras del otro. El que no juega no gana, pero tampoco se expone y ese es un buen lugar o, por lo menos, por ahora, lo es para mí.


*en mi opinión, esta palabra quedaría más linda con Z... Pero si la RAE dice que va con S, agacho la cabeza y me quedo con las ganas.

lunes, 6 de febrero de 2017

Creo, firmemente, que desde que sufrimos la primera pérdida en nuestras vidas, accionamos la primera dosis de anestesia. Un corazón roto duele de una manera que, estoy segura, muchos conocen. Recuerdo ese instante en el que se rompió el mío. Recuerdo las palabras exactas que pasaron por mi mente, la sensación; recuerdo absolutamente todo. Considero que cada día que uno sobrevive a partir de determinada pérdida, uno vive bajo anestesia, pero hay días en los que, simplemente, esa dosis no está.
"Recordad que el amor se graba en los corazones de todos aquellos que lo viven, pero, también, queda inmortalizado en el papel de aquellos cuyo corazón no es lo suficientemente fuerte para registrarlo."

Recuperé esta frase que escribí hace un par de años (25 de Octubre de 2013). Hoy me pregunto si escribo porque mi corazón no es fuerte. Si escribo porque mi corazón no puede lidiar con el amor o con la vida en general.
Me persigue la agonía de no poder enamorarme, de no permitirme caer en las trampas de cualquier mortal. Me sofoca, me atrapa, me envuelve, me satura, me cansa. Me persigue la agonía de no poder comenzar ni darle fin a las historias de no-amor que me sofocan, me envuelven, me saturan y me cansan.
No puedo. No entiendo. No me la juego. No vivo. Quizás sea eso.



Un poco más de vida, por favor.

lunes, 6 de julio de 2015

Recuerdo el momento en el que lo conocí. Era un tren del que nunca me iba a querer bajar. El amor es así... Momento. Dije... AMOR? No, no, no. Mejor empiezo otra vez.
Lo vi, me vio, nos vimos. Recuerdo exactamente el color de sus ojos en ese momento, su pelo completamente peinado, su camisa, su pantalón, su sonrisa, su todo. Me acuerdo de exactamente todo. Supe en ese preciso momento que él iba a ser ese tren del que nunca me iba a querer bajar. Era perfecto, el chico ideal, mi tipo. O eso creí hasta que habló. Y cuando lo hizo, no me decepcionó, al contrario, me sorprendió. ¿Cómo algo tan distinto puede gustarle tanto a alguien? ¿Cómo el miedo puede ser tan apasionante? ¿Cómo terminar eso que nunca empieza pero que está ahí todo el tiempo? No sé alejarme, no sé acercarme, pero es incontrolable la necesidad. No entiendo cómo puede faltar algo que nunca tuve, pero, definitivamente, me falta.

viernes, 3 de abril de 2015

Lo bueno es que solo me tomó un cuarto de lo que espero que dure mi vida, para aprender a luchar por lo que vale la pena y, al mismo tiempo, dejar de lado aquello que no.

domingo, 18 de enero de 2015

Mi plan es poder decirle alguna vez a alguien: "I’ve realized, no matter where you are, or who you’re with, I will always, truly, completely love you." PROBLEMA: Hasta ahora, no conoci a nadie que valiera la pena decirselo. En cuanto lo diga, definitivamente, ese alguien va a ser considerado suficientemente especial.

miércoles, 14 de enero de 2015

Esa sensación de que estás enamorada, pero no sabés de quién.  Debe ser  que tengo hambre. Nada de que preocuparse. Esto de dilucidar si voy a romper la dieta en el desayuno o "tiro" hasta el almuerzo me tiene confundida. *Entrada personalísima*

martes, 30 de diciembre de 2014

Deseos

Cada vez que el reloj nos muestra números repetidos (ej: 11.11, 22.22, etc) está la absurda costumbre de pedir un deseo. Lo mismo ocurre cuando dan las 00.00 del 1 de enero de cada año. En ese momento, todos consideramos que arranca un nuevo capítulo en nuestras vidas. Pensamos que "ahora sí" las cosas van a cambiar, o que tenemos una nueva oportunidad. Deseamos desde lo mas profundo que venga un año mejor.
Este año, apenas dieron las doce, supe que no iba a ser un año como todos. Para mí, había empezado mal. Aunque el mundo quiera convencerme de lo contrario, si a mi me dieran la opción de borrar un año, yo elegiría este. Porque aunque haya crecido como nunca, aunque haya aprendido muchas cosas y, por primera vez, me haya sentido adulta; lo sufrí en muchos sentidos. Como no tengo esa capacidad, creo que está bien que utilice todo a mi favor.
En la vida uno tiene su héroes. Desde siempre, los míos fueron mis dos abuelas y mi abuelo paterno del cual sólo tengo historias. Y este año, cuando se inmortalizó una de mis heroínas, no solo lloré, sino que aprendí. Es triste que momentos así nos hagan crecer, pero quizás esa haya sido la última batalla ganada de ella. Me dejó fuerte para mi familia y para mí misma. Y aunque duele, porque recién pasaron tres meses; ya sé cuánto ese cambio me marcó.
Y como si fuera poco, mi otra heroína, me enseño, en estos últimos días que en definitiva no soy tan débil y que por la gente que amo haría hasta las cosas que más me aterran.
Si me piden un resumen, diría que este año me dejó tristezas. Pero no puedo ser tan injusta. Este fue el año en el que más crecí, como si todo lo que aprendí a lo largo de 21 años, se hubiera materializado de golpe. Y mejor preparada, me animo a desafiar al destino y que en el próximo "00.00 de enero" sea él quien elija el deseo. Que la vida me sorprenda, en definitiva, todos estamos acá para perder y para ganar.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Sigo tirado, la vida no me sonríe, me da la espalda, se burla y se escapa. No la puedo retener.
Sigo tirado, tu boca ya no me habla, no susurra, no me asusta. No la puedo reanimar.
Sigo tirado, tus ojos de tango me indican el barrio donde este amor murió. Me indican que en el olvido me encuentro perdido sin tu corazón.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

El cuerpo pasa el precio de las noches de dolor. La voz no sale como antes, los pulmones, cansados de respirar. El corazón golpea por inercia y los ojos ya no se quieren despegar.
Las piernas me cuentan todo lo que recorri; las rodillas, cuándo caí.
Los brazos no se quieren levantar, las sonrisas no se pueden fingir.
Los hombros no sostienen la capa y las manos ya no logran abrir las puertas.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Fortaleza

A veces creo que es para llenar este vacío enorme y raro de explicar, pero quiero un árbol de Navidad enorme. Un árbol donde colgar todas las cosas tristes del año para que se iluminen y se conviertan en cosas buenas para mi corazón y el de los míos.
Todavía no puedo mirar el calendario sin asociar fechas, no puedo usar mi apellido sin acordarme de tu legado, ni traducir el tuyo sin imaginarme toda la línea que hizo hasta llegar a la forma con la que firmaste toda tu vida.
Los 29 ya no soy lo mismo y jamás volverán a serlo. De todas formas, me siento tranquila de haberte dejado ir y no retenerte, no sería justo. Por siempre en mi corazón.